La calidad también se comunica. En la Justicia, no alcanza con que una decisión sea correcta o que un procedimiento funcione adecuadamente: es necesario que las personas puedan comprender aquello que les comunicamos.
Cuando un documento resulta innecesariamente complejo, la dificultad no queda encerrada en el texto. Se traduce en dudas, consultas, demoras y errores, y puede convertirse en una barrera entre la ciudadanía y la Justicia. Mejorar la forma en que comunicamos es, por eso, también una manera de mejorar el servicio que prestamos.
En esta línea, entre junio y julio se desarrolló en el Centro de Formación Judicial el Taller de implementación del Lenguaje Claro en el Poder Judicial de la Ciudad, una propuesta orientada a brindar herramientas concretas para mejorar la claridad de los textos judiciales y administrativos.

La actividad fue impulsada y coordinada por la Secretaría de Coordinación de Políticas Judiciales, en su carácter de autoridad de aplicación de la Ley 6367, y por la Dirección General de Supervisión Legal, de Gestión y Calidad Institucional, en el marco de las Políticas de Calidad del Poder Judicial de la Ciudad y, en particular, del principio 9 que propone “incentivar el uso de lenguaje claro en los documentos judiciales y administrativos”. En este contexto, el lenguaje claro se incorpora como una oportunidad de mejora para las dependencias que están implementando el Sistema de Gestión de Calidad y para aquellas que certificaron sus procesos durante 2025.
El taller tuvo una duración total de seis horas, modalidad presencial, y estuvo destinado a integrantes del Centro de Justicia de la Mujer, el Observatorio de la Discapacidad, la Dirección de Juicio por Jurados, PADJU, 0800 JUSBAIRES y distintas dependencias de los fueros Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas y Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo.
Al finalizar la actividad, 26 participantes respondieron de manera anónima una encuesta de evaluación, cuyos resultados muestran una alta valoración de la experiencia y, especialmente, de los recursos prácticos incorporados durante la capacitación.

Una capacitación clara, práctica y bien valorada
La evaluación general del taller fue especialmente positiva: el 58 % de las personas encuestadas lo calificó como excelente y el 42 % como muy bueno.
La claridad de los contenidos también obtuvo una valoración unánime: el 69 % consideró que fueron totalmente claros y fáciles de comprender y el 31 % que lo fueron en gran medida.
Los ejemplos y las actividades prácticas constituyeron otro de los aspectos destacados. El 96 % de quienes respondieron señaló que resultaron mucho o bastante útiles para comprender los contenidos trabajados.
El desempeño del capacitador recibió también una evaluación muy favorable: el 69 % lo calificó como excelente y el 31 % como muy bueno.
Herramientas para aplicar en la escritura cotidiana
Más allá de la satisfacción general, la encuesta permitió conocer qué aprendizajes concretos se llevaron los participantes. 20 de las 26 personas encuestadas señalaron que el taller les permitió comprender o conceptualizar mejor los beneficios del lenguaje claro, mientras que 19 manifestaron haber incorporado recursos técnicos y compositivos para escribir con mayor claridad. Además, 12 destacaron que pudieron integrar mejor las posibilidades que ofrece la inteligencia artificial como herramienta de apoyo para la escritura.
Ninguna persona indicó haber finalizado la capacitación sin incorporar conocimientos o recursos de valor.
Entre los recursos y conceptos trabajados, los más valorados fueron la elaboración de párrafos y oraciones, seleccionada por 18 participantes; la escritura activa, elegida por 16; el uso de inteligencia artificial asociado al lenguaje claro, también señalado por 16; la eliminación de palabras innecesarias, destacada por 14; y la identificación de las personas destinatarias, seleccionada por 13.
También recibieron una valoración significativa estrategias como cortar oraciones excesivamente largas, evitar la jerga, delimitar secciones y utilizar subtítulos, y trabajar la relación entre lenguaje claro, lenguaje técnico y complejidad.

La capacitación estuvo a cargo de Sebastián Adúriz, consultor en escritura institucional y especialista en Lenguaje Claro, quien destacó especialmente la modalidad práctica de los encuentros:
“Trabajamos sobre casos reales y con textos que aportaron los propios participantes. Ese intercambio permitió analizar problemas concretos de escritura y pensar soluciones que pueden trasladarse directamente al trabajo cotidiano. La participación y el compromiso del grupo fueron fundamentales para darle al taller ese carácter práctico”.
La Guía sobre el uso del Lenguaje Claro como herramienta de continuidad
Durante el taller también se anticiparon contenidos de la Guía sobre el uso del Lenguaje Claro del Poder Judicial de la Ciudad, próxima a publicarse.
Su recepción fue muy positiva. 17 participantes señalaron que la consideran una herramienta valiosa para ayudarlos a escribir en lenguaje claro y 16 la identificaron como un complemento de los recursos trabajados durante el taller. Además, 10 personas destacaron su potencial como fuente para elaborar instrucciones e interactuar con herramientas de inteligencia artificial.
Solo dos participantes indicaron que imaginan utilizarla de manera ocasional y ninguna persona respondió que no previera usarla.
Durante el taller también anticipamos contenidos de la próxima Guía sobre el uso del Lenguaje Claro del Poder Judicial de la Ciudad. Su buena recepción refuerza una idea central de esta política: la capacitación no debe terminar cuando finaliza el taller. La Guía fue pensada como una herramienta práctica para acompañar a quienes producen comunicaciones judiciales frente a los desafíos concretos que aparecen al escribir y facilitar la incorporación del lenguaje claro a las prácticas habituales.
Lenguaje claro como oportunidad de mejora
La incorporación del taller dentro de las Políticas de Calidad permite vincular la comunicación clara con una lógica más amplia de evaluación y mejora continua.
Miguel Gliksberg, Director General de Supervisión Legal, de Gestión y Calidad Institucional, señaló:
“El lenguaje claro constituye una oportunidad concreta de mejora para las áreas que vienen trabajando bajo sistemas de gestión de calidad. Evaluar cómo comunicamos, identificar dificultades e incorporar herramientas para producir documentos más comprensibles forma parte de esa lógica de mejora continua que promueve la Norma ISO 9001:2015”.
La duración del taller fue considerada adecuada por la mayoría: 20 de las 26 personas encuestadas la consideraron suficiente, mientras que cuatro hubieran preferido una capacitación más extensa y dos consideraron que podría haber sido más breve.
Una experiencia con continuidad
La encuesta también indagó sobre el interés en futuras capacitaciones. 19 participantes —el 73 %— respondieron que les gustaría continuar formándose en lenguaje claro y otros cinco manifestaron que tal vez participarían de nuevas propuestas.
Los resultados permiten valorar positivamente esta primera experiencia y generan insumos para continuar incorporando el lenguaje claro como herramienta de mejora en las distintas dependencias del Poder Judicial.
El desafío de comunicar mejor
La claridad no es un valor agregado a la Justicia: es parte de la calidad del servicio que prestamos. Una decisión jurídicamente correcta cumple mejor su función comunicativa cuando también puede ser comprendida por las personas a quienes afecta. Ese es el desafío: hacer de la comunicación clara una práctica cotidiana, medible y sostenible en el tiempo.
Fuente: encuesta anónima de evaluación del Taller de Lenguaje Claro, julio de 2026 (26 respuestas).
FUENTE NOTA: Intranet CMCABA