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LA NACIÓN 29 de octubre 2020

«Te cuento que no podés tomar bebidas con alcohol, y que solo vas a poder cuando el médico diga que sí. Eso es porque el alcohol te hace mal, y si tomas, tus remedios no sirven. Todo esto es para que vos estés bien, te sientas mejor, y ya no te duela la panza«. Así fueron los términos en que un juez de Corrientes notificó a la hija de una pareja de adultos mayores que viven en una zona rural. La joven, de 29 años, con discapacidad tiene problemas de alcoholismo, y la situación se volvió incontrolable para los padres. Por eso, el juez Sergio Juniors Shwoihort, a cargo del Juzgado de Paz de Mburucuyá, intimó a los negocios del barrio a no venderle alcohol y decidió notificarla en lenguaje claro. Redactó el texto legal como si le estuviera hablando en persona y usó términos sencillos para que resultaran fácilmente comprensibles. Además, se trasladó al paraje donde vive la familia y se lo leyó.

Esto forma parte de una tendencia que se impone cada vez en más juzgados. Abandonar el lenguaje legal y técnico que resulta incomprensible para la mayoría y, sobre todo, para la población vulnerable y traducirlo en términos comprensibles. Muchas veces son solo algunos párrafos de una sentencia en los que los jueces les hablan directamente a los destinatarios, en un tono coloquial. Se está usando tanto en adopciones, condenas penales y hasta fallos por daños y perjuicios. Varias provincias ya redactaron sus propios manuales de lenguaje claro. El porteño aconseja evitar el uso de frases como «a sus efectos», «autos y vistos», «cédula de estilo» y «córrase vista».

Cada vez más jueces, en sus fallos, abandonan el lenguaje legal y técnico para usar términos comprensibles. Foto: Archivo LN

«Los jueces estamos llamados a deconstruir nuestro lenguaje. ¿Qué significa dar acceso a la justicia? Dar sentido a esa frase implica que las decisiones que van dirigidas a los ciudadanos se entiendan. Implica todo un cambio cultural, una forma de expresión que aprendimos en la universidad. Pero tenemos que entender que nuestras decisiones no logran su cometido si los destinatarios no las entienden. O si, por no entenderlas van a dudar de nuestra trasparencia», explica a LA NACION la jueza civil Virginia Simari, directora del Instituto Superior de la Magistratura, que es el centro de formación continua para los jueces. «No existe una ley que obligue a los mandatarios a usar el lenguaje claro en sus fallos, aunque es una tendencia que a nivel mundial está creciendo y son muchos los jueces que ya lo utilizan», agrega.

«Expresiones sencillas, con párrafos breves y sin tecnicismos innecesarios que puede ser usado en la legislación, en las sentencias judiciales y en las comunicaciones públicas dirigidas al ciudadano», señala el manual de la provincia de Buenos Aires que entró en vigor a principios de mes. Lo que se busca es garantizar a la ciudadanía el derecho a comprender la información pública.

No es un camino sencillo. Organizar cursos e invitar a los jueces a deconstruir su forma de expresarse no siempre en bien recibido. Y los que participan de las capacitaciones, que son voluntarias, son en general aquellos que ya vienen transitando ese cambio cultural, explica Sìmari. Hay jueces a los que les cuesta más que otros abandonar su léxico docto, para dirigirse a los destinatarios de sus fallos de forma clara.

«El hecho de encontrarte embarazada y ser sostén de hogar, me obliga a tener muy en cuenta esa situación«, le explicó otro juez a una mujer que era vendedora de una concesionaria, despedida durante la pandemia. Juan Facundo Quiroga Contreras, al frente del Juzgado de Conciliación de 4° Nominación de Córdoba, ordenó reincorporarla. La sentencia incluyó pasajes en lenguaje claro dirigidos a la madre.

Derecho a entender

«Todo ciudadano tiene el derecho de conocer y comprender qué y porqué los jueces toman las decisiones. El debido proceso exige que toda persona pueda defenderse, probar, impugnar, obtener una decisión que esté debidamente motivada, y otras garantías esenciales que permitan considerar que el trámite y la decisión judicial son válidos», explica la guía que elaboró el juzgado porteño N° 10 en lo Penal, a cargo del juez Pablo Casas.

El uso del lenguaje claro también está revolucionando el fuero penal. En agosto último, el Superior Tribunal de Corrientes rechazó la apelación de una sentencia condenatoria. Los jueces dedicaron varios párrafos a explicarle al hombre por qué. «La acción de habeas corpus intentada no corresponde, porque es una acción que sirve para resolver privaciones de la libertad injustificadas o sin proceso, ya que, actualmente los recursos planteados se encuentran en trámite», explicaron.

Claridad

En marzo, un juzgado de Catamarca declaró penalmente responsable a un joven de 17 años por tres delitos: robo, hurto y robo con arma y lesiones. El chico acumulaba denuncias desde los 11. El juez de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca, Rodrigo Morabito, dedicó varios párrafos, tal como publicó el portal DiarioJudicial.com.

«Nos conocemos desde hace mucho tiempo, eso ya lo sabés, porque nos vimos en reiteradas oportunidades desde que tenías 11 años, con la diferencia que, en aquel entonces y hasta que cumpliste los 16 años, en diciembre del año pasado, la misma ley penal no permitía que fueras responsabilizado, pero luego de esa edad quiero contarte que sí podés serlo y lamento mucho que así haya sido», escribió.

Morabito le habló no solo con un lenguaje sencillo, sino buscando ponerse en su lugar. «Sé muy bien de tu problema de adicción grave a las drogas y que estuviste en reiteradas ocasiones internado en el hospital por lo que tomaste. Conozco muy bien a tu familia y por todo lo que pasaste y pasás con ella, tus enojos, tu rebeldía, tus tristezas, tus miedos y tus necesidades. Sé que te drogabas para soñar con los juguetes que no podías tener«.

Y siguió: «Es muy difícil para nosotros desde el juzgado no conmoverse con tu historia de vida, como la de muchos otros chicos igual que vos». Y en otro párrafo le explicó que era su obligación «darle una respuesta a las personas a quienes lastimaste porque terminaron muy asustadas. Por supuesto que ahora es otra etapa en la que tendremos que ser más estrictos contigo, pues a pesar de ello, aun creemos que no está todo perdido, que el Estado puede ayudarte a salir de esta difícil y triste situación por la que pasás desde hace muchos años, pero debés comprometerte vos mismo y dejarte ayudar».

Hablarle a la víctima de un abuso sexual

También en una condena por abuso sexual agravado continuado, incorporó párrafos de lectura fácil para explicarle a la víctima, de 15 años, la situación, ya que el abusador es su hermano. Lo abusos ocurrieron desde los nueve a los trece años.

Para dirigirse a la víctima, la jueza Mónica Traballini, de la Cámara 2° en lo Criminal y Correccional de la ciudad de Córdoba utilizó lenguaje claro. «Entendí además que, al abusar de vos, violó tus derechos como niña –porque sos menor de 18 años- y también como mujer, porque lamentablemente en nuestra realidad este tipo de situaciones nos pasan más a las mujeres que a los varones; y obviamente se las sufre más si encima sos chica y tenés menos alternativas para defenderte y reaccionar». Y agrega: «Cuando esté en condiciones de salir en libertad, te van a llamar desde Tribunales para avisarte. Eso va a ser dentro de unos años, así que no es algo de lo que te tengas que preocupar ahora».

«Termino de escribir aquí estos renglones especialmente para vos, haciendo un resumen de una sentencia que es más larga y que puede tener algunas palabras que, por tu edad, vos no entiendas. Si cuando seas más grande querés leerla completa, podés venir a Tribunales y pedirla», concluyó.

FUENTE: Evangelina Himitian para LA NACIÓN, 29 de octubre 2020

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